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miércoles, 25 de diciembre de 2024

Ejercicio n. 9

 Sentir los dedos acariciando la parte interior de su antebrazo, despacio; mientras sigue hablando y buscando su ojos. En su mirada reconoce otros lugares, otras realidades.

Recuesta la cabeza en el hombro, buscando refugio y vuelve a mirarle del modo  en el que le desarma.

Desata muy despacio la bufanda y besa despacio su cuello Acaricia despacio su cara mientras no deja de mirarla. Le ayuda a quitarse la cazadora desde detrás, le encanta abrazarla así, refugiando su cabeza en su cuello, mordiéndolo despacio, pasando despacio la lengua por él.

Sus manos se buscan . Giras, agarra su cara  y besa despacio los labios, sus lenguas se persiguen, se mordisquean la boca; las manos comienzan a encontrar caminos, a arañar placeres.

Comienza a desabrocharle los botones de la camisa. Su boca recorre cuello,y pecho; sus dientes mordisquean los pezones. Respinga de placer, jadeo, le arranca la camisa.

Se quedan frente a frente permaneciendo en un abrazoen el que sus lenguas no paran de jugar, sus manos se deslizan bajo los pantalones. Acaricia sus nalgas, los dedos, hábiles, desabrochan los botones del pantalón. Su mano explora bajo la tela del bóxer para encontrar su sexo duro, lo acaricia haciéndole gemir y estremecer; sus dedos acarician la espalda buscando el cierre del sujetador para desabrocharlo.

Siento su pecho contra el suyo, nota su miembro cálido contra su piel, gira para agarrar tu pecho desde atrás a la vez que tus manos aprietan con fuerza su polla. No deja de lamer su cuello, morderlo, mordisquear sus orejas, deslizar la punta de su lengua por los pezones, clavando los dientes suavemente. Caen sobre la cama. Se arrodilla para lamer y chupar los dedos de sus pies y la lengua va ascendiendo por las piernas hasta llegar a la parte interior de sus muslos, sin dejar de mordisquearlos y lamerlos. Muerde sus caderas. Sus manos no dejan de acariciarle tirando de su pelo mientras la lengua se acerca a su sexo para lamerlo despacio, sin prisa, saboreando cada instante, rodeando los labios, separándolos ligeramente con los dedos llegando hasta el clítoris para rodearlo con la punta de la lengua, darle pequeños golpes con ella, succionarlo y volver al coño húmedo, salado, delicioso e introducir la lengua en él. Nunca se cansaría de ese sabor, de esa textura, disfrutando de cada cm, de cada gota salada. .

Le pide que ponga su sexo sobre su cara para que la lengua siga dentro, dobla la espalda y agarra fuerte su miembro duro y húmedo, rodeando el glande con su lengua para bajar hasta los testículos y luego meterse la polla entera en tu boca haciendo que la espalda se arquee de placer y mientras su lengua no deja de jugar con sus 

Le ruega que se detenga un momento, esta a punto de correrse. Le pide que se ponga boca abajo y comienza a morder el cuello, la espalda, el culo. Su lengua traviesa y experta hace que gima de placer, se muerde los labios a punto de gritar de placer al sentir como el dedo le penetra despacio y profundo con esa sensación en la se mezclan el placer y el dolor.

Le da la vuelta, agarra su miembro, jugueteas con él en la entrada de su sexo y lo introduce con cuidado, suavemente. Le cabalgas despacio, haciéndole gemir de placer, llevándole hasta el límite del placer, casi deseando terminar, clavando las uñas en su espalda, incorporándose para lamer tus pechos, mordisquear los pezones. .

Se incorpora, ve como ella se pone a gatas, lentamente mi polla entra en tu sexo húmedo, caliente, jugoso; para ir yendo cada vez más aprisa, más y más, agarrando el pelo, mordiendo el cuello..

De nuevo frente a frente. Sintiendo como les traspasa el placer. Jadeando, mordiendo, arañando ,resbalando entre su piel hasta el paroxismo final como una descarga eléctrica recorriendo su espina dorsal que termina estallando en el plexo solar.



viernes, 28 de enero de 2022

Nak 491

 Cansado de jugar al gato y al ratón con sus deseos más oscuros decidió jugarse el todo por el todo. La partida fue dura, y, aunque el oponente no parecía tener demasiado interés en llevar a cabo ningún movimiento decisivo, pudo conseguir la victoria perseguida.

Celebración. Ríos de vino barato y vodka de dudosa procedencia. Ciudadanos vomitando azul sobre la moqueta. Música que hacía sangrar los oídos. Jóvenes, de expresión  bovina, comiendo flácidas pollas mientras acarician, mecánicamente, sus sexos secos. Nak creyó ver a Molibdeno liando un porro y bebiendo bourbon que resbalaba por los pezones de una mujer de largas piernas. En aquella fiesta había algún en el que se traficaba con sueños húmedos y pesadillas pegajosas

Terminó ,absorto frente al espejo del baño, preguntándose si no habría sido excesivo apostar su alma en el envite para una victoria tan vulgar.



jueves, 27 de enero de 2022

Ian Curtis

 Las únicas relacionas monógamas que acaban funcionando a largo plazo son las unipersonales y, en ocasiones, ni esas llegan a feliz término pues están pendientes de un tenue hilo.


Photo by Daniel Case


Little storms

 Atracción. Las leyes de la Gravitación Universal. Cuerpos celestes. Allá arriba se rie de ti una luna de pacotilla.

Gusto. Los sabores perdidos de la adolescencia, los sabores prohibidos de la edad madura.

¿Por qué?

¿Qué es lo que hace surgir tormentas en vasos de agua?¿Quién hace aparecer vendavales en los cuartos vacíos? ¿Dónde esconderse cuando todo parece perdido? Bendita ignorancia 

Esperó respuesta hasta que supo que los espejos no hablan.



miércoles, 26 de enero de 2022

Nak 490.0

 La piel, territorio de batallas incruentas, se erizaba con el roce sabio y travieso. Sentía su respiración contra su cuello. Entrelazados en penumbra  envueltos en música, saliva, sudor; ya no están jadeantes ni con las mejillas arreboladas. Sus  bocas aún saben a sexo, palpitante  y cálido. El aire cargado de ese olor tan conocido y deseado. Notando como sus dedos recorren caminos en su piel, buscando atajos, encontrando rutas, retomando singladuras. 

Encuentro de miradas. Brillo, travesura, picardía. Desperezarse entrelazados  intentando vencer la  tentación de nuevos desafíos y cayendo en ella plenos de sonrisas, distendidos y cómplices.

Abrazos y despedidas con guiños y promesas. Nak se  quedó un  momento embobado por sus largas piernas morenas, su piel cetrina y  su cabello negro como el ala de un cuervo.

Ojeó su teléfono para comprobar si se había confirmado la cita pendiente desde hacía varios días. Sonrió, ciertas costumbres no cambian; en ocasiones conseguir cuadrar horarios era mucho más complicado que organizar una cumbre del G7.

Esperó relajado, todavía había tiempo para cerrar los ojos y recuperar olores, caricias y palabras; siempre las palabras. Esperó a que sonase el teléfono, se estremecía antes de escuchar su voz y sólo quería encontrarse en sus ojos sabiendo que nadie jamás le había mirado ni lo miraría de esa manera.